Historia
agosto 12, 2026
La respuesta de China al tifón Dolphin muestra su fuerza… y sus límites
China evacuó a más de un millón de personas y paralizó el transporte mientras el tifón Dolphin azotaba el este del país, pero las lluvias récord y los riesgos de inundaciones prolongadas dejaron al descubierto la creciente presión que el clima extremo ejerce sobre su sistema de emergencias.
La respuesta de China al tifón Dolphin fue amplia y rápida, pero la magnitud de la movilización también dejó en evidencia lo difícil que es contener un clima cada vez más extremo.
Más de un millón de personas fueron evacuadas después de que Dolphin golpeara la provincia de Zhejiang, mientras las autoridades abrían refugios de emergencia, trasladaban a los trabajadores en alta mar y retiraban embarcaciones de los puertos expuestos. Solo Wenzhou reubicó a más de 900.000 residentes, y Fujian trasladó a casi 99.000 personas de las zonas de alto riesgo.1
Las alteraciones se extendieron mucho más allá de la zona inmediata de impacto en tierra. Shanghái canceló aproximadamente entre 1.300 y 1.500 vuelos, suspendió partes de su red de transporte público y trasladó a residentes de las áreas vulnerables.2 Un informe aparte también destacó la cancelación de 1.300 vuelos, subrayando el impacto de la tormenta en uno de los centros económicos más importantes de China.3
Esa amplitud sugiere un Estado capaz de imponer medidas preventivas en regiones enteras, una ventaja en una crisis. Sin embargo, los mismos informes apuntan a una realidad menos tranquilizadora: el peligro más grave de la tormenta llegó después de tocar tierra. Los pronósticos auguraban días de lluvias intensas, con algunas zonas enfrentando hasta 500 milímetros, lo que aumentaba el riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra y el desbordamiento de ríos pequeños.
Los relatos también difieren en el énfasis. Uno destaca el alcance administrativo y la preparación; otro se centra en los viajeros varados y la alteración de la vida cotidiana causada por la paralización del transporte. Un viajero en Shanghái describió el tifón como “tan ordinario como comer y sentir el viento”,2 un recordatorio de que los residentes del sur de China suelen medir las tormentas contra una larga historia de tifones. Pero las lluvias récord en Shanghái —que se acercaron a 400 milímetros en una estación— hicieron que Dolphin fuera menos rutinario en sus consecuencias.
La contradicción central es clara: China puede evacuar a una escala extraordinaria, pero los extremos impulsados por el clima están poniendo a prueba si esa capacidad basta para evitar inundaciones prolongadas y disrupciones en cascada.