Historia
agosto 12, 2026

El respaldo de Trump no pudo evitar una segunda vuelta republicana en Carolina del Sur

Darline Graham y Ralph Norman se enfrentarán el 25 de agosto después de que los republicanos de Carolina del Sur no lograran ponerse de acuerdo sobre un candidato para suceder al fallecido Lindsey Graham, dejando al descubierto tensiones entre lealtad, experiencia e ideología conservadora.

Los republicanos de Carolina del Sur han llevado la contienda para reemplazar al fallecido senador Lindsey Graham a una segunda vuelta el 25 de agosto, convirtiendo una carrera moldeada por el respaldo presidencial y el legado familiar en una prueba de qué versión del conservadurismo puede imponerse.

La senadora Darline Graham, designada para completar el mandato de su hermano, terminó por delante del representante Ralph Norman pero no logró alcanzar la mayoría necesaria para la victoria. El ganador se enfrentará a la demócrata Annie Andrews en noviembre, aunque el carácter marcadamente republicano del estado convierte la segunda vuelta en la contienda decisiva.

La campaña de Graham se ha centrado en el respaldo del presidente Donald Trump, su conexión con Lindsey Graham y la afirmación de que la experiencia en el gobierno —no los años en un cargo electo— la califican para un mandato completo. «Dirigí una agencia estatal. La transformé de una agencia con dificultades en un modelo nacional», dijo después de votar, señalando también su papel en un proyecto de sanciones a Rusia y en la confirmación de Todd Blanche como fiscal general.

Norman ofrece una alternativa republicana más convencionalmente ideológica. Líder del Freedom Caucus con una red política en todo el estado, ha enfatizado propuestas alineadas con Trump, como exigir prueba de ciudadanía para el registro de votantes y retener fondos de vivienda a las ciudades que no cooperen con las autoridades de inmigración. Su avance, a pesar del respaldo de Trump a Graham, refuerza los límites de los apoyos presidenciales en primarias republicanas abarrotadas.

La campaña también puso de manifiesto definiciones contrapuestas de la credibilidad conservadora. El exgobernador Mark Sanford articuló su candidatura en torno a la deuda y el gasto, diciendo que el país se encontraba en «un punto de inflexión financiero», mientras que Russell Fry atacó a Graham por su historial en la Commission for the Blind y su falta de experiencia en cargos electos. Graham rechazó las críticas, afirmando que su trabajo ayudó a que las personas vivieran de manera independiente y ahorró dinero a los contribuyentes.

La contienda sigue ligada al duelo y a la sucesión. El vicepresidente JD Vance describió el ascenso de Lindsey Graham como «fundamentalmente estadounidense», un homenaje que refleja el trasfondo emocional pero no resuelve la pregunta central: si los republicanos de Carolina del Sur quieren continuidad a través de su hermana o un sucesor más explícitamente impulsado por el movimiento.