Historia
agosto 12, 2026
Ataque hutí vuelve mortal la crisis del transporte en el mar Rojo mientras ambas partes se culpan mutuamente
Un ataque letal contra el carguero Tihamah ha profundizado la crisis del mar Rojo, mientras el gobierno de Yemen culpa a los hutíes y el grupo presenta al buque como un objetivo militar. El balance disputado subraya la niebla de guerra del conflicto.
La crisis del transporte marítimo en el mar Rojo ha cruzado un umbral sombrío: un ataque contra el carguero Tihamah mató a miembros de la tripulación y a rescatistas, mientras que las versiones enfrentadas convirtieron de inmediato la tragedia en otra batalla por la responsabilidad.
El gobierno internacionalmente reconocido de Yemen afirma que el barco, con bandera de Tanzania y propiedad egipcia, fue alcanzado por tres misiles mientras transportaba suministros de alimentos. Su ministerio de Transporte informó de la muerte de cuatro tripulantes —tres paquistaníes y un indonesio— y señaló que dos miembros de una fuerza de rescate aliada murieron en un ataque posterior. Otro relato habló de seis muertos y 10 heridos. El gobierno responsabilizó a los hutíes de ser “plenamente responsables” de las muertes y los daños.1
La versión más conservadora sitúa el ataque dentro de una campaña más amplia: los hutíes declararon un bloqueo naval de Arabia Saudita el mes pasado y han hostigado repetidamente a la navegación. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Yemen afirmó que atacar a un buque que transportaba alimentos era “una nueva y contundente prueba” de que la fuerza “en realidad está asediando a los yemeníes”, invirtiendo directamente la afirmación de los hutíes de que Arabia Saudita es responsable del sufrimiento económico de Yemen.2
La explicación alineada con los hutíes es radicalmente distinta. El grupo sostuvo que el barco era de propiedad saudí y que transportaba equipo militar, una afirmación citada por su brazo mediático pero no verificada de forma independiente. Su portavoz, Mohammed Abdul-Salam, presentó el bloqueo como una represalia por la presión saudí, acusando a Riad de utilizar el alto el fuego para intensificar las restricciones económicas y retrasar los buques con destino a Hodeidah.2
Las perspectivas coinciden en un punto: los ataques marítimos están agravando una crisis humanitaria y comercial ya muy grave. Divergen sobre si el bloqueo es un acto de agresión o de represalia —y sobre si el Tihamah era un salvavidas civil o un objetivo vinculado al ámbito militar. Con una coalición naval en formación para mantener abierto el estrecho, es probable que el ataque mortal dificulte aún más los seguros, el transporte marítimo y la diplomacia.