Historia
agosto 14, 2026

La respuesta de Colombia al terremoto se convierte en una carrera contrarreloj y en una prueba para el gobierno

Los rescatistas se apresuran a encontrar sobrevivientes mientras el creciente número de muertos en Colombia, las cifras contradictorias de personas desaparecidas y la infraestructura dañada exponen la magnitud del desastre y la presión sobre el nuevo gobierno.

El tiempo se agota para los rescatistas en Colombia, donde un devastador terremoto ha convertido la búsqueda de sobrevivientes en una prueba tanto de la capacidad de emergencia como del liderazgo político.

La versión conservadora presenta el desastre principalmente como una carga para el nuevo gobierno de Colombia y para los equipos de rescate que trabajan bajo una fuerte presión de tiempo. Un relato más completo desde la perspectiva liberal otorga el mismo peso a la emergencia humanitaria y al esfuerzo del gobierno por coordinar la ayuda, los refugios y la asistencia extranjera. El presidente Abelardo de la Espriella informó de al menos 265 muertos y casi 500 personas desaparecidas, mientras que las bases de datos civiles registraban más de 4.100 desaparecidos, una discrepancia enorme que ha intensificado el escrutinio sobre la respuesta oficial.

La prioridad inmediata sigue siendo el rescate. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, dijo: “Las próximas 20 horas son las más críticas para encontrar y rescatar personas con vida”, y agregó: “Cada minuto es vital”. Se ha rescatado a sobrevivientes de entre los escombros en Cali y Pereira, pero las carreteras dañadas, la pérdida de comunicaciones y las réplicas continuas están complicando las operaciones en toda la región cafetera.

La crisis es especialmente difícil en Chocó, donde la pobreza, el conflicto armado y las comunidades remotas a orillas de los ríos ya limitaban el acceso humanitario. Las agencias de ayuda señalan que el terremoto ha agravado una emergencia preexistente, incluso mientras socios internacionales envían alimentos, especialistas, perros de rescate y apoyo financiero.

Washington ha manifestado solidaridad, aunque sin llegar a detallar una operación más amplia. El secretario de Estado Marco Rubio dijo que el gobierno de Trump estaba “siguiendo de cerca” el terremoto y que “está dispuesto a apoyar” al gobierno de Colombia. Esa oferta, junto con la ayuda de México, Estados Unidos y otros países, puede reforzar la respuesta, pero no puede resolver el problema central: las autoridades aún no conocen el costo humano total del desastre.