Historia
agosto 13, 2026
ICE presenta los “shock gloves” como herramientas de desescalada mientras críticos advierten de abusos
ICE afirma que los guantes electrificados podrían mejorar la seguridad de los agentes y la desescalada, mientras que las autoridades de Nueva York advierten que su uso podría violar la ley estatal y las protecciones constitucionales. Una fuente liberal aportada no ofrece una postura directa sobre la propuesta.
La compra prevista de hasta 20 millones de dólares en guantes electrificados ha convertido una decisión de contratación pública en un enfrentamiento sobre los límites de la aplicación federal de las leyes de inmigración. ICE presenta los dispositivos como una herramienta de seguridad controlada; las autoridades de Nueva York ven un posible uso ilícito de la fuerza.
Los guantes, conocidos como G.L.O.V.E. — Generated Low Output Voltage Emitter —, proporcionan una descarga eléctrica mediante el contacto. Los registros federales de contratación los describen como “dispositivos conductivos de distracción y desescalada”, mientras que ICE afirma que está evaluando equipos para la seguridad de los agentes y el cumplimiento de los estándares de las fuerzas del orden. La agencia también enfatiza que sus agentes reciben formación en desescalada y uso de la fuerza. “Cada decisión se toma con una cuidadosa consideración”, dijo un portavoz del DHS.1
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, y la fiscal general Letitia James rechazan la implicación de que etiquetar los dispositivos como equipo de desescalada resuelva la cuestión legal o ética. Hochul advirtió: “No se pueden pisotear los derechos constitucionales de alguien, y no se le puede causar un daño indebido”, mientras que James dijo que la propuesta “parece ser una violación de varias leyes”.1 James también señaló la posible acción legal si alguien en el estado resultara herido.
Ese choque refleja la ambigüedad central: ICE describe los guantes según su propósito previsto, pero los videos de demostración de la empresa muestran a sujetos de prueba cayendo al suelo tras el contacto. El fabricante declinó comentar la posible compra federal, dejando sin responder preguntas sobre salvaguardas, normas de despliegue y rendición de cuentas.
El material liberal aportado no ofrece una postura sobre ICE ni sobre los guantes; se refiere a la inteligencia artificial y el empleo. Su argumento más amplio — que las etiquetas pueden oscurecer los efectos en el mundo real, y que la tecnología a menudo cambia las condiciones antes de que las estadísticas de los titulares registren el impacto — aporta contexto, pero no un contraargumento directo a la propuesta de ICE.2 La división sustantiva aquí sigue siendo entre las garantías federales y las advertencias de las autoridades estatales de que la implementación, y no la terminología, determinará si los dispositivos causan un daño ilegal.