Historia
agosto 14, 2026

El USS Abraham Lincoln afronta una crisis de moral mientras Hegseth rechaza informes sobre condiciones desesperadas

Familias y legisladores afirman que el despliegue récord del portaaviones está perjudicando la salud y la preparación de los marineros, mientras que el secretario de Defensa Pete Hegseth descarta como engañosos los informes sobre escasez y deterioro de las condiciones a bordo.

El despliegue récord del USS Abraham Lincoln ha puesto de manifiesto una marcada división entre las crecientes advertencias de las familias de los marineros y de los legisladores y la insistencia del Pentágono en que el portaaviones sigue contando con el apoyo adecuado.

El portaaviones ha pasado más de 240 días sin una escala en puerto durante un despliegue de casi nueve meses en Oriente Medio, muy por encima del calendario típico de seis a siete meses de la Marina. Esa presión ha alimentado informes de agotamiento, problemas con el correo, fallos de plomería, agua contaminada y un empeoramiento de la salud mental entre los más de 5.000 marineros y Marines a bordo.

El senador demócrata Richard Blumenthal pidió una rendición de cuentas formal, citando “escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de plomería, deterioro de la salud mental, preocupaciones sobre la seguridad en la cubierta” y alteraciones en el correo. El representante Jason Crow sostuvo igualmente que la presión sobre los marineros y sus familias era “completamente inaceptable”, afirmando que amenazaba tanto el bienestar de los militares como la preparación de las fuerzas armadas.

Las familias han ofrecido los testimonios más alarmantes. Según se informa, una esposa recibió un mensaje de su marido diciendo que esperaba “no despertarse mañana”, mientras que otro familiar dijo que su esposo temía que un intento de saltar por la borda pudiera poner fin a sus 13 años de carrera con una baja deshonrosa. CNN también informó de que un marinero cayó por la borda y fue rescatado, aunque las circunstancias siguen sin estar claras.

La respuesta de Hegseth es fundamentalmente distinta: presenta el despliegue como difícil pero adecuadamente respaldado, y las acusaciones como exageradas. “Nos aseguramos de que cada barco, cada tripulación, cada capitán tenga todo lo que podemos proporcionarles en cada momento”, afirmó. Describió el trabajo de los marineros en “mares agitados” y “condiciones austeras con menos escalas en puerto” como merecedor de un respeto excepcional.

La Marina ha señalado que no ha identificado un aumento en las notificaciones de ideación suicida o intentos a bordo del buque. Esa garantía, sin embargo, no resuelve la disputa central: si la ausencia de incrementos confirmados en los informes oficiales refleja condiciones estables, o una visibilidad incompleta sobre una tripulación tensionada por un despliegue inusualmente largo.