Historia
agosto 16, 2026
La afirmación de Trump sobre Ormuz pone a prueba si el poder estadounidense termina en el eslogan
La promesa de Trump de reclamar el estrecho de Ormuz como territorio estadounidense está siendo presentada por los conservadores como una muestra de dominio y por los críticos como una amenaza poco clara y desestabilizadora. Teherán rechaza de plano la premisa.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en algo más que un punto de estrangulamiento militar en el conflicto con Irán: ahora es una prueba de si la fanfarronería presidencial puede convertirse en política estadounidense.
En un mitin en Long Island, el presidente Donald Trump dijo que, después de derrotar a Irán, “muy pronto” declararía la vía navegable como territorio estadounidense. La interpretación conservadora presenta la declaración como una afirmación de control sobre una ruta estratégica —y como evidencia de que Washington, a través de su bloqueo, ya dicta quién puede pasar. Trump ha afirmado por separado que Estados Unidos tiene “control total” del estrecho. 1
Esa interpretación no es uniforme ni siquiera dentro de la cobertura de derechas. Otro titular conservador describió la propuesta como que Trump “bromea sobre anexar” la vía navegable, lo que sugiere que las declaraciones podrían ser teatro político más que un programa territorial formal. 2 La ambigüedad importa: el estrecho es internacionalmente navegable y está bordeado por Irán y Omán, lo que hace que cualquier reclamación unilateral estadounidense suponga una fuerte escalada tanto en términos legales como diplomáticos.
La cobertura liberal sitúa el comentario dentro de un patrón más amplio de presión. Señala que la vía navegable ha estado casi cerrada durante la guerra, que los precios del combustible han aumentado y que las negociaciones con Teherán siguen estancadas. Trump defendió los costos económicos diciendo a los estadounidenses que pagar más por la gasolina era aceptable si impedía que Irán obtuviera un arma nuclear. 3
La posición de Teherán es directamente opuesta a la de Washington. Los funcionarios iraníes rechazan la intimidación e insisten en que la apertura o el cierre del estrecho sigue bajo la autoridad de Irán, mientras exigen el levantamiento de sanciones, compensación y la liberación de activos congelados antes de que se reanude el envío. Las narrativas enfrentadas, por tanto, coinciden en la importancia estratégica del estrecho, pero divergen en cuanto a si la afirmación de Trump señala control, coerción o simplemente otra amenaza destinada a acaparar titulares.