Historia
agosto 16, 2026

La muerte de Jason Arday pone fin de forma abrupta a una controvertida historia en Cambridge

La muerte del exprofesor de Cambridge Jason Arday, días después de su dimisión en medio de acusaciones de plagio, ha intensificado el escrutinio sobre su carrera mientras la policía afirma que no hay indicios de circunstancias sospechosas.

La muerte de Jason Arday ha cerrado abruptamente un capítulo de una historia contenciosa en Cambridge, pero no ha resuelto las preguntas en torno a su dimisión, su historial académico ni el intenso escrutinio que la precedió.

El exprofesor de sociología de 41 años fue hallado muerto en el sur de Londres el viernes, días después de abandonar la Universidad de Cambridge en medio de acusaciones de plagio. La crónica de tendencia liberal subraya esa proximidad temporal, presentando su muerte principalmente sobre el telón de fondo de su dimisión y de las acusaciones que la desencadenaron. El reportaje de tendencia conservadora, en cambio, concede mayor peso a la respuesta policial y a la disputa más amplia sobre las cualificaciones de Arday y sus afirmaciones públicas.

Las dos perspectivas coinciden en los hechos centrales: Arday dimitió el 5 de agosto, había negado las acusaciones de plagio y estaba sujeto a una investigación después de que se informara de que una tesis doctoral de 2015 contenía pasajes “idénticos o casi idénticos” a un trabajo anterior. Difieren en el énfasis. Una presenta la historia como una muerte tras una polémica perjudicial; la otra detalla cómo las dudas fueron planteadas por Nathan Cofnas, un antiguo investigador de filosofía en Cambridge, y recuerda el rápido ascenso de Arday como el profesor negro más joven de la universidad.

La policía ha subrayado que la muerte fue inesperada pero no se considera sospechosa. “Lamentablemente, un hombre de 41 años fue declarado muerto en el lugar”, dijo un portavoz de la Policía Metropolitana, añadiendo que los familiares más cercanos de Arday habían sido informados y estaban recibiendo apoyo. Las autoridades señalaron que se prepararía un expediente para el forense, dejando la causa de la muerte sin resolver.

Esa incertidumbre coexiste con un legado marcadamente dividido: los partidarios de Arday han resaltado su trayectoria desde las dificultades de la infancia hasta la obtención de tres títulos y una cátedra en Cambridge, mientras que los críticos se han centrado en las acusaciones que pusieron fin a su etapa en la institución. Su muerte no zanja ninguno de los dos relatos.