Historia
agosto 18, 2026

Lala deja Hawái enfrentando un desastre mucho peor que el pronosticado

La tormenta tropical Lala dejó en la Isla Grande de Hawái un fallecido, viviendas destruidas, puentes arrasados y cortes generalizados. Las advertencias oficiales recalcan que el peligro continúa mientras las comunidades aisladas comienzan una difícil labor de limpieza.

La tormenta tropical Lala se ha alejado de Hawái, pero la crisis que dejó atrás apenas comienza: las inundaciones y los deslizamientos de tierra destruyeron viviendas, cortaron carreteras y aislaron comunidades en toda la Isla Grande, mientras miles de personas siguen sin electricidad.

Los daños inmediatos son contundentes. Más de 100,000 clientes perdieron el suministro eléctrico, alrededor de 100 viviendas resultaron dañadas o fueron arrasadas, y seis puentes se vieron afectados después de que algunas zonas recibieran más de un metro de lluvia en 48 horas. El alcalde del condado de Hawái, Kimo Alameda, describió las condiciones en partes de la isla como “es una devastación”. El gobernador Josh Green cifró los daños a nivel estatal en cientos de millones de dólares, mientras que las autoridades confirmaron una muerte relacionada con la tormenta.

El segundo relato desplaza el foco de las estimaciones oficiales a los residentes atrapados en las comunidades más afectadas. En Waiohinu, un deslizamiento de tierra destruyó alrededor de una docena de viviendas, y los puentes arrasados dejaron algunas zonas incomunicadas con los servicios de emergencia. La residente Alice Birnbaum describió rocas “tan pesadas que era como si sacudieran el suelo” y dijo que la gente necesitaba con urgencia agua, propano, gasolina y alimentos. El reportaje también destacó la recuperación desigual: algunas islas se preparaban para reabrir oficinas y escuelas, mientras que partes de la Isla Grande seguían siendo inaccesibles.

Un tercer relato utilizó un lenguaje más dramático, calificando a Lala de huracán a pesar de su degradación a tormenta tropical y destacando imágenes de cauces desbordados y viviendas arrancadas de sus cimientos. Señaló que más de 125,000 clientes seguían sin electricidad y citó la advertencia de Alameda de que “varias viviendas habitadas podrían haber sido arrasadas de sus cimientos”.

Los relatos difieren principalmente en el énfasis, no en el desenlace. Uno enmarca a Lala a través de las evaluaciones oficiales de daños y el contexto climático; otro se centra en el aislamiento de los residentes; el tercero prioriza el espectáculo y la magnitud. En conjunto, muestran que el debilitamiento de la categoría de la tormenta hizo poco para reducir sus consecuencias, y que el peligro persiste incluso después de que los vientos amainan.