Historia
agosto 18, 2026
La hoja de ruta de Kushner para Gaza se topa con la pregunta más difícil: ¿quién desarmará a Hamás?
Las reuniones de Jared Kushner con Hamás y Netanyahu apuntan a avances en un marco para Gaza respaldado por Estados Unidos, pero las exigencias centrales del plan —el desarme de Hamás, una nueva gobernanza palestina y la retirada israelí— siguen sin resolverse.
El último impulso de Estados Unidos para lograr un acuerdo sobre Gaza avanza mediante reuniones de alto nivel, pero su pacto central sigue siendo sumamente difícil: Hamás tendría que entregar su poder militar mientras Israel considera una transición política y de seguridad más amplia.
El enviado especial estadounidense Jared Kushner se reunió con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu el 17 de agosto, un día después de celebrar una reunión de dos horas con el alto funcionario de Hamás Khalil al-Hayya en Egipto. La secuencia sugiere que Washington está probando si la misma hoja de ruta de 15 puntos puede salvar prioridades fundamentalmente distintas: la insistencia de Israel en la desmilitarización y la salida de Hamás del poder, frente a la necesidad de una autoridad palestina capaz de gobernar Gaza.
La cobertura conservadora presentó la reunión con Netanyahu como un esfuerzo directo para asegurar el respaldo israelí. Un titular describió a Kushner sentado con Netanyahu “para hablar de Gaza tras una reunión de 2 horas con Hamás”,1 enfatizando la inusual proximidad de los dos encuentros. Otro informó que “Israel acepta trabajar con la desmilitarización de Gaza por parte de Board of Peace”,2 enmarcando las disposiciones de seguridad del plan como la principal medida de avance.
La versión más completa presenta las discusiones como más condicionadas. Reuters, citada en el informe, señaló que se esperaba que las conversaciones abordaran “el desmantelamiento de las capacidades militares del grupo terrorista Hamás”,3 la transferencia del control civil y de seguridad a una nueva administración palestina y la definición de los términos de una retirada israelí. Esos objetivos se superponen con el enfoque conservador sobre el desarme, pero exponen las cuestiones políticas no resueltas que subyacen a este: quién reemplazaría a Hamás, cómo obtendría legitimidad esa autoridad y qué garantías acompañarían la retirada israelí.
Las reuniones, por tanto, señalan actividad diplomática, no un acuerdo cerrado. Washington puede estar llevando a las partes al mismo marco de negociación, pero el éxito de la hoja de ruta depende de convertir una demanda compartida de cambio en una secuencia exigible de desarme, gobernanza y retirada.