Historia
septiembre 6, 2026

El rescate en un túnel de Nepal renueva la esperanza mientras las cifras contradictorias revelan la verdadera magnitud del desastre

Dos trabajadores sobrevivieron nueve días bajo tierra, ofreciendo un avance excepcional mientras las labores de rescate en Nepal afrontan miles de muertos o desaparecidos y estimaciones muy variables sobre quienes siguen atrapados.

Dos trabajadores rescatados con vida de un túnel inundado de una central hidroeléctrica en Nepal han dado a los equipos de rescate y a las familias afligidas un motivo para tener esperanza, pero el avance también ha dejado al descubierto lo incierto y vasto que sigue siendo el costo humano del desastre.

Sanjay Shah y Kabir Maharjan fueron rescatados del proyecto Trishuli 3A nueve días después de que una avalancha de agua, lodo y escombros provocada por un glaciar atravesara la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet. Según los informes, ambos se encontraban en condición estable. Shah, capataz, dijo a los rescatistas que se había quedado atrás para ayudar a evacuar a unos 40 o 45 compañeros antes de quedar atrapado él mismo. «Como estaba en la sala de control, mi responsabilidad era salvar la vida de todos», dijo.

El rescate ha reforzado los argumentos a favor de continuar las peligrosas búsquedas dentro de los túneles hidroeléctricos de la región. Arnold Dix, un experto australiano en túneles que asesora a Nepal, calificó la operación de «un verdadero triunfo para los seres humanos y la humanidad», aunque advirtió que los propios rescatistas podrían morir ahogados por la inestabilidad de las rocas y el aumento del nivel del agua. Las autoridades afirman que se han escuchado voces bajo tierra y mantienen la esperanza de que haya más trabajadores con vida.

Sin embargo, el optimismo contrasta con un panorama estadístico que cambia drásticamente. Los informes hablan de al menos 1.200 muertos y más de 5.000 desaparecidos en todo el país, mientras que las autoridades locales estiman que unos 900 trabajadores están desaparecidos en 12 proyectos hidroeléctricos, de los cuales aproximadamente 500 podrían estar atrapados en túneles. Un recuento más conservador sitúa igualmente en unos 900 el número de víctimas en los túneles, al tiempo que subraya el desplazamiento más amplio causado por el desastre.

El punto en común está claro: dos supervivientes demuestran que es posible resistir bajo tierra. El desacuerdo —y la realidad aún no resuelta— gira en torno a cuántas personas siguen fuera del alcance de los equipos de rescate y a si estos podrán encontrarlas antes de que el agua, los escombros y el tiempo sellen los túneles para siempre.

Cobertura de la historia