Historia
septiembre 7, 2026

Los rescates milagrosos de Nepal ofrecen esperanza ante un desastre que aún se traga a miles

Tres trabajadores de una central hidroeléctrica y una mujer han sobrevivido más de una semana después de las inundaciones de Nepal, pero sus rescates ofrecen apenas un estrecho rayo de esperanza mientras miles siguen desaparecidos y los equipos de búsqueda afrontan condiciones letales.

Los últimos rescates tras las inundaciones de Nepal han ofrecido una prueba extraordinaria de supervivencia, pero también han subrayado lo lejos que sigue estando el país de contabilizar el costo humano total del desastre.

Dos trabajadores fueron sacados con vida del túnel de la central hidroeléctrica Trishuli 3A nueve días después de que las aguas de la inundación, el lodo y los escombros engulleran la frontera entre Nepal y el Tíbet. Un tercer trabajador fue rescatado al día siguiente, mientras que una mujer de 64 años fue encontrada con vida bajo los escombros en Nuwakot, 10 días después de las inundaciones. Las operaciones, llevadas a cabo por separado, transformaron una búsqueda sombría en una frágil historia de posibilidades. “Ahora tenemos pruebas de que las personas pueden sobrevivir tanto tiempo”, afirmó el experto en túneles Arnold Dix.

El relato más esperanzador pone énfasis en la resistencia humana y la cooperación internacional. Las fuerzas nepalesas, junto con especialistas de Corea del Sur, India, China y Estados Unidos, buscan en centrales hidroeléctricas dañadas, donde se informa que unos 900 trabajadores están desaparecidos y cientos podrían seguir atrapados. El rescate del tercer trabajador, según funcionarios, elevó a tres el total de personas extraídas con vida del proyecto Trishuli.

Pero la interpretación más cautelosa se centra en la magnitud y el riesgo. Un balance prudente describió los rescates como avances aislados que tienen lugar mientras los equipos siguen buscando a miles de personas desaparecidas, y el último superviviente fue evacuado en helicóptero para una evaluación médica. Ese enfoque se acerca más a la realidad general: han muerto al menos entre 1.294 y 1.300 personas, más de 5.000 siguen desaparecidas y decenas de proyectos hidroeléctricos resultaron dañados.

Por tanto, los rescates tienen dos significados a la vez. Son una prueba de que los esfuerzos de búsqueda aún pueden tener éxito, y un recordatorio de que la esperanza no puede sustituir a las respuestas. Mientras los equipos se adentran más en túneles inestables e inundados, incluso una operación exitosa puede exponer a los rescatistas a ahogamientos, derrumbes y nuevas inundaciones. Dix captó esa contradicción: “Sí, ahora tenemos la recompensa de haber rescatado a dos personas, pero tenemos que ser sumamente cuidadosos”.