Historia
septiembre 7, 2026
El regreso de Raúl Castro ofrece una señal pública, pero deja poca claridad sobre su salud
La aparición de Raúl Castro en una ceremonia militar cubana contrarresta las especulaciones sobre su estado, pero el acto cuidadosamente escenificado deja sin respuesta preguntas clave sobre su salud y relevancia política.
Raúl Castro ha reaparecido en público después de semanas de ausencia y de informes sobre una enfermedad grave, convirtiendo una breve ceremonia militar en una prueba seguida de cerca de su salud y de su continua influencia simbólica.
El propio evento fue presentado en términos directos por una cuenta conservadora: el expresidente cubano había «reaparecido en un acto militar».1 Pero la versión liberal sitúa esa aparición en un contexto más revelador, describiéndola como su primera aparición pública desde una hospitalización reportada y señalando que su aparición anterior había sido el 13 de agosto.2
La televisión estatal cubana emitió más de 10 minutos de imágenes en las que se veía a Castro, de 95 años, con su uniforme verde olivo, caminando junto a altos mandos militares y ocupando un asiento en primera fila. Se puso de pie varias veces para recibir un certificado conmemorativo y saludar a los asistentes —una prueba de que estaba visible y podía desplazarse, pero no necesariamente de que las preocupaciones sobre su salud se hayan resuelto—.2
La ceremonia conmemoraba el 65.º aniversario de la Dirección de Seguridad Personal, la fuerza responsable de proteger a los máximos dirigentes de Cuba. El presidente Miguel Díaz-Canel destacó la continuidad al escribir que era «un honor participar junto al General de Ejército (Raúl Castro)» en el acto.2 La formulación subrayaba el estatus perdurable de Castro como figura revolucionaria, aunque no ocupa ningún cargo formal en el Gobierno ni en el Partido Comunista.
Esa distinción es central para las interpretaciones enfrentadas. El enfoque conservador se centra en el hecho de su regreso, mientras que la versión liberal hace hincapié en la inusual ausencia, los informes sobre la hospitalización y la decisión del Gobierno de exhibirlo en un entorno controlado. Ninguna de las dos perspectivas establece la gravedad de su enfermedad. La aparición responde a la pregunta de si Castro aún podía ser visto en público, pero deja abierta la cuestión de cuánta autoridad, resistencia o peso político conserva.