Historia
septiembre 19, 2026
El último apagón de Cuba deja al descubierto una red eléctrica atrapada entre la crisis y las culpas cruzadas
Otro apagón nacional ha dejado al sistema eléctrico de Cuba en caída libre, mientras funcionarios estadounidenses señalan una red cada vez más inestable y La Habana investiga la causa inmediata. La escasez de combustible, las sanciones y la infraestructura en ruinas figuran en las explicaciones contrapuestas.
El último apagón nacional de Cuba ha convertido una falla recurrente de infraestructura en una prueba más amplia de la credibilidad del Gobierno y de las explicaciones contrapuestas sobre la crisis económica de la isla.
El corte, reportado el viernes, dejó a millones sin electricidad mientras la red eléctrica cubana volvía a colapsar. El episodio fue la séptima falla nacional este año, según el informe, y siguió a otro apagón nacional ocurrido apenas un mes antes.1
La Embajada de Estados Unidos en La Habana presentó el suceso como evidencia de un sistema cercano a la falla estructural. Advirtió que la red eléctrica de Cuba es «cada vez más inestable», con apagones nacionales que ocurren repetidamente y cortes programados cada vez más largos y frecuentes.1 Desde esa perspectiva, el apagón no es una falla aislada, sino el resultado visible de la escasez crónica de combustible, el deterioro de la infraestructura y un sistema energético incapaz de satisfacer la demanda.
La posición del Gobierno cubano es menos definitiva. Los medios del régimen dijeron que la causa inmediata seguía bajo investigación y que no había un calendario claro para restablecer el suministro eléctrico.1 Esa respuesta reconoce la magnitud de la interrupción sin atribuir responsabilidades, dejando abierta la posibilidad de que la falla se deba a los equipos, al suministro de combustible o a problemas operativos más amplios. El Ministerio de Energía de Cuba también se refirió al apagón en las redes sociales, aunque el informe no ofrece una explicación detallada.
La disputa por las culpas refleja la división política más amplia. El artículo atribuye la crisis tanto a la infraestructura en ruinas como a la escasez de combustible, y también menciona el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos como una presión adicional.1 La advertencia de Washington hace hincapié en el fracaso del Estado y en los crecientes riesgos para los estadounidenses en la isla; la respuesta de La Habana ofrece incertidumbre en lugar de un diagnóstico alternativo. Lo que ambas perspectivas comparten es la evidencia del deterioro de la red eléctrica. En lo que difieren es en si el apagón demuestra principalmente una mala gestión gubernamental, la presión externa o ambas cosas.