Historia
septiembre 19, 2026
Los comentarios de Hasan Piker en Axios convierten un debate de política exterior en una prueba para Abdul El-Sayed
Los comentarios de Hasan Piker sobre la política exterior de EE. UU., el 11 de septiembre y Al Qaeda han provocado acusaciones marcadamente partidistas, mientras que la respuesta de Abdul El-Sayed ha mantenido la controversia vinculada a la carrera al Senado de Michigan.
La entrevista de Hasan Piker con Axios se ha convertido en algo más que una disputa sobre una retórica provocadora: ahora es una prueba política para determinar si las críticas a la política exterior de EE. UU. pueden separarse de las acusaciones de justificar el terrorismo.
En la entrevista, Piker describió los ataques del 11 de septiembre como un «efecto rebote» de las acciones estadounidenses en Oriente Medio, aunque insistió en que los ataques fueron una «tragedia horrorosa» y que no los aceptaba moralmente. También calificó a Osama bin Laden de «niño mimado» y argumentó que el líder de Al Qaeda se había beneficiado en su día del apoyo estadounidense antes de volverse contra Washington. 1
La comparación más explosiva de Piker fue su afirmación de que Estados Unidos es, «libra por libra», peor que Al Qaeda si se mide por el número de muertes causadas. Citó las acciones militares estadounidenses y el asesinato de civiles, aunque añadió que eso no significaba que todos los estadounidenses fueran terroristas. 1
La cobertura conservadora presentó esas declaraciones como retórica antiestadounidense y como evidencia de una radicalización más amplia del Partido Demócrata. Un artículo destacó el apoyo de Piker al candidato al Senado de Michigan Abdul El-Sayed y describió la entrevista como un intento de normalizar las comparaciones entre Estados Unidos y las organizaciones terroristas. 2
Las mismas críticas han trasladado la presión a El-Sayed. Según el relato conservador, calificó de estúpida la declaración anterior de Piker de que Estados Unidos «se merecía el 11 de septiembre» y dijo que Piker se había retractado de ella, pero también acusó a sus críticos de recurrir a la «política de la trampa» y de sacar la declaración de contexto. 2
Las interpretaciones enfrentadas comparten un hecho: el lenguaje de Piker fue deliberadamente confrontativo. Difieren en su significado. Piker lo presenta como un argumento a favor de la rendición de cuentas y la no intervención; sus críticos ven una equivalencia moral con Al Qaeda. El intento de El-Sayed de rechazar la formulación más extrema sin desvincularse por completo de Piker deja la controversia políticamente sin resolver.