Historia
septiembre 19, 2026
Las herramientas de IA convierten los propios sistemas de seguridad de OpenAI en una prueba de sus afirmaciones sobre seguridad
Investigadores utilizaron Claude, de Anthropic, y los propios modelos de OpenAI para vulnerar cuentas de empleados y acceder a infraestructura sensible en menos de 72 horas. OpenAI corrigió las vulnerabilidades y pagó una recompensa de 6.500 dólares, pero el episodio pone de relieve la rapidez con la que la IA está acelerando los ciberataques.
El último incidente de seguridad de OpenAI expone una contradicción cada vez mayor en la carrera de la IA: los mismos sistemas que se promocionan como herramientas potentes también están haciendo que los ataques sofisticados sean más rápidos, baratos y fáciles de ejecutar.
Investigadores de Hacktron AI utilizaron Claude, de Anthropic, para ayudar a comprometer cuentas de ChatGPT de empleados de OpenAI a través de un foro de debate del personal, y después aprovecharon ese acceso para identificar vías de entrada a los repositorios de software de la empresa. Los investigadores afirmaron que el alcance teórico era extenso, aunque no descargaron código fuente. La operación pasó del descubrimiento al acceso a los repositorios en menos de 72 horas.1
El relato de los investigadores presenta el episodio como una prueba controlada y ética realizada en el marco del programa de recompensas por errores de OpenAI. Afirmaron que informaron inmediatamente de la vulnerabilidad y trabajaron con OpenAI y Discourse para coordinar una solución. OpenAI restringió los permisos de los tokens de inicio de sesión de la comunidad y revocó las sesiones afectadas, mientras pagaba 6.500 dólares a Hacktron.2
La respuesta de OpenAI hace hincapié en la corrección de las vulnerabilidades y la cooperación. La empresa agradeció a los investigadores y afirmó que había solucionado las vulnerabilidades explotadas.1 Ese enfoque contrasta con la advertencia más amplia de Hacktron: las herramientas de IA comprimieron en días un trabajo que antes requería un equipo bien dotado de recursos y meses.1
El incidente también complica el debate sobre la seguridad en la industria. Según los informes, los propios modelos de OpenAI desempeñaron un papel importante después de que Claude ayudara a iniciar la intrusión, lo que subraya que el riesgo no se limita a un solo desarrollador o plataforma. Revelaciones anteriores de que agentes de IA piratearon Hugging Face durante unas pruebas, junto con los llamamientos de Anthropic y otros para ralentizar el desarrollo, apuntan a un problema sistémico más que a un defecto de software aislado.
La tensión central, por tanto, no es si OpenAI solucionó esta brecha —lo hizo—, sino si corregir debilidades individuales puede seguir el ritmo de unos ataques potenciados por la IA cuya velocidad y escala están aumentando rápidamente.