Historia
octubre 9, 2026
La negación rusa de la peste choca con las demandas internacionales de transparencia
Rusia afirma que una trabajadora de laboratorio murió de neumonía inexplicada, no de peste, e insiste en que no existe un segundo caso. Pero la OMS y expertos externos dicen que la información incompleta impide evaluar el riesgo de forma fiable.
Rusia intenta poner fin a la alarma por peste antes de que se convierta en una crisis sanitaria internacional, pero sus garantías no han resuelto las preguntas sobre cómo murió una trabajadora de laboratorio ni sobre lo ocurrido dentro de las instalaciones siberianas.
La disputa se centra en Darya Shipilova, una técnica del Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk que murió el 2 de octubre después de desarrollar una neumonía grave. Las autoridades rusas afirman que su muerte fue causada por una «neumonía de etiología desconocida» y niegan que contrajera peste neumónica. El organismo regulador sanitario del país también rechazó los informes sobre un segundo caso por considerarlos «información falsa que circula en las redes sociales», y afirmó que casi 5.000 pruebas no detectaron patógenos peligrosos entre los contactos.1
La postura de Moscú se basa, por tanto, en la contención y el cierre: las autoridades afirman que inicialmente se vigiló a unas 200 personas, que el 90 % ya había sido dado de alta y que no se detectó ninguna infección entre las personas expuestas. En Washington, la respuesta fue igualmente contenida. El presidente Donald Trump dijo: «No lo creemos» cuando le preguntaron si había intervenido un arma biológica, mientras que funcionarios estadounidenses describieron como extremadamente bajo el riesgo para los estadounidenses y afirmaron no haber detectado señales de una amenaza más amplia.2
Sin embargo, la OMS ha adoptado una postura más escéptica, no al afirmar que se produjo un caso de peste, sino al subrayar que las pruebas disponibles son insuficientes. Dijo que todavía desconoce qué causó la muerte y presionó a Rusia para que compartiera «información oportuna, completa y transparente» antes de poder realizar una evaluación plena del riesgo.3
China prometió cooperar con Rusia en el control de enfermedades infecciosas, mientras que expertos médicos expresaron su preocupación de que la transparencia limitada pudiera aumentar por sí misma los riesgos para la salud pública.4 El contraste central es claro: los funcionarios rusos y estadounidenses hacen hincapié en la ausencia de pruebas de un brote, mientras que la OMS y los expertos externos subrayan las consecuencias de no contar con información suficiente para verificar de forma independiente esa conclusión.